Básicamente tienen la función de repartir la fuerza del apriete de un tornillo o tuerca para que la presión no recaiga en un único punto dañando el material. La arandela se coloca entre la cabeza del tornillo y el material o entre el material y la tuerca, si la lleva. Por tanto, las arandelas se usan para:

  • Reforzar una unión realizada con un tornillo o tuerca.
  • Proteger el material que se atornilla para que no se rompa con la presión.
  • Atornillar en perforaciones que son más grandes que el tornillo.
  • Prevenir que se aflojen uniones sometidas a vibración.
  • Conseguir una superficie lisa para el atornillado en materiales rugosos o con superficie irregular.